martes, 20 de mayo de 2008

LA COMUNICACIÓN COMO PANÓPTICO EN LATINOAMÉRICA


Cuando se empiezan a estudiar profundamente las teorías de definición y funcionalidad de los medios de comunicación en el mundo moderno, desde el punto de un actor crítico y reflexivo de la sociedad, se encuentran innumerables relaciones entre la función real de los massmedia y otras funciones inmersas en la vida humana, como lo son las económicas, las culturales y, por supuesto, las políticas.

En este ensayo nos compete definir una relación espiral, como la historia misma, entre tres realidades partiendo de esta última: la política en Latinoamérica, Los medios de comunicación y la visión del panóptico de Foucault. Dicha relación está dada por la función y el simbolismo de cada una de estas realidades por separado, y para hacerlo de una manera más clara, debemos centrarnos primero en el transcurrir del último año en cuanto a la política latinoamericana, para después adentrarnos en la propuesta de Michelle Foucault frente a la definición y ocupación del panóptico como símbolo de disciplina y, por último, en la función fundamental que tienen los medios de comunicación en dicho transcurrir y en sus propios efectos.

Como primera realidad tenemos la política latinoamericana del último año, que como es bien sabido ha dado un giro inesperado al tomar por los buenos rumbos del socialismo democrático, con políticas claras en educación, salud, niveles de pobreza y otros asuntos centrales para los todos países de nuestra región, puntos críticos dentro de la sociedad actual y, sin duda alguna, bases fundamentales para llevar a cabo una real dialéctica histórica, como bien lo trazó Maritin Heideger.

Para comprender los nuevos movimientos políticos es necesario conocer un poco sobre el desarrollo de algunas corrientes de izquierda a lo largo de la historia latinoamericana al no ser una novedad en todo sentido, empezando por las independencias tardías en el siglo XIX y las revoluciones civiles post-independentistas, llenas de políticas económicas imperialistas de países desarrollados que desencadenaron en abusos de poder por parte de gobiernos-marioneta, y que por una dinámica social evidente desataron en la creación de grupos revolucionarios en toda América Latina, en casos tan importantes como el Movimiento 26 de julio en la Sierra Maestra Cubana, el de los Grupos Zapatistas en Méjico, el Tupac Amaru en Perú y los Sandinistas nicaragüenses.

Como podemos ver, no se está planteando una nueva estrategia, por el contrario se toman muchos de los trazados históricos que nos dejaron los grupos antes mencionados además de muchos otros que quedan sin mención, simplemente esta vez no se toman las balas como puntos a favor sino se juega desde una supuesta legalidad, y se ve a la política como la mejor arma de convencimiento y movilización social masiva.

Con casos tan latentes como el de Michelle Bachelet en Chile y el de Evo Morales en Bolivia, sin mencionar la posición social-nacionalista de Hugo Chávez en Venezuela, podemos decir que los estados latinoamericanos, o por lo menos algunos de ellos, están por fin velando por su propio beneficio antes del beneficio externo que arruinó las economías a principios del siglo XX en todo el territorio; en cuanto a esto es claro que las ayudas provenientes de países hermanos, unidos por una misma lengua y una cultura muy cercana, ha beneficiado el intercambio comercial y así mismo el nivel de vida en algunos destinos.

Los casos mencionados no han dejado de lado su preocupación por las relaciones con grandes entes tales como los Estados Unidos y la Unión Europea que, por supuesto, con su organización y su apoyo económico han intervenido en cada uno de los países de Latinoamérica y teniendo en cuenta los procesos de globalización y de competitividad en el mundo moderno, es una estrategia inteligente por parte de los nuevos gobiernos.

Acercándonos un poco al segundo punto que nos atañe en este texto podríamos decir que la globalización juega un rol imprescindible en los juegos de poder del siglo XXI, este proceso hace cada vez más pequeño al mundo y así mismo fácil de descubrir, incluso para culturas subdesarrolladas del “tercer mundo”; este tipo de procesos, con sus beneficios y desventajas, influyen de manera arraigada desde hace más de diez años en los diferentes apartados sociales, y es aquí donde entra el papel de los medios masivos de comunicación que nos dan una visión, abierta o no, de lo que está pasando, con todos los detalles, vía satélite -o en el peor de los casos vía microondas-, en vivo y en directo, en este preciso momento en cualquier parte del globo.

Los medios de comunicación a lo largo de la historia, desde su surgimiento con las primeras culturas de Mesopotamia, ha sido una fuente de reconocimiento social, de transmisión de contenidos, de información y de alguna manera nos valemos de ellos para fiscalizar y comprender los acontecimientos mundiales, determinar cómo nos afectan y también plantear nuevas estrategias que contribuyan a una mejor calidad de vida para los miembros de cualquier sociedad.

Sin embargo, en el siglo pasado, partiendo de la revolución tecnológica que tuvo lugar durante la segunda guerra mundial y especialmente con el boom del micro-ship en 1980, los medios de comunicación se han masificado a niveles incontables, y han hecho que la información, confiable o no, verídica o no, llegue a miles de millones de seres humanos en una fracción de segundo.

Si bien los medios de comunicación surgieron por la necesidad de obtener información a nivel general, con la globalización han entrado también como una forma masiva de mercado, y no precisamente por las constantes campañas publicitarias que nos bombardean día y noche en la radio, la televisión, los periódicos y en Internet, sino por su función última de vender, a como de lugar, ideas, conceptos, modas, ideologías, estéticas, imágenes, nociones, significaciones y valores, entre muchas otras concepciones de realidad paralelas a las que cada individuo posee.

Los medios al convertirse, entonces, en formula de venta de un currículo social oculto[1], llegan a la política latinoamericana como un instrumento para generar campañas, conseguir votos ignorantes, alienar a un pueblo analfabeta que no conoce postura política alguna, convencer a los que ya no creemos en el Estado, ni mucho menos en los que lo representan, y también para subyugar a una población que ya no tiene nada que perder.

La política nos lleva por caminos de un juego de poder, que como bien dice Foucault están dados por el discurso, y es en este punto donde es aún más evidente la venta, antes mencionada, que hacen los medios de comunicación, ya que el discurso debe venderse a un pueblo, cualquiera que sea, para que a las clases gobernantes les sea permitido el ejercicio de poder.

“Relaciones de poder múltiples, atraviesan, caracterizan, constituyen el cuerpo social. Y estas relaciones de poder no pueden disociarse ni funcionar sin una producción, una acumulación, una circulación, un fundamento del discurso. No hay ejercicio de poder posible sin una cierta economía de los discursos de verdad...”[2]

Por última realidad, planteada en el principio de este texto, tenemos el pensamiento del filósofo francés Michelle Foucault, en su libro Vigilar y Castigar, y sobre todo en su capítulo III, El Panoptismo, donde propone un estudio de la visión de panóptico de Bentham y sus aplicaciones en la historia.

En este apartado, y para no alejarnos del tema anterior, se traza una forma de panóptico que desde su punto más alto permite el ejercicio del poder.

“En cada una de sus aplicaciones, permite perfeccionar el ejercicio del poder. Y esto de varias maneras; porque puede reducir el número de los que lo ejercen, a la vez que multiplica el número de aquellos sobre quienes se ejerce. Porque permite intervenir a cada instante y la presión constante actúa aun antes de que las faltas, los errores, los delitos se cometan. Porque, en estas condiciones, su fuerza estriba en no intervenir jamás, en ejercerse espontáneamente y sin ruido, en constituir un mecanismo cuyos efectos se encadenan los unos a los otros. Porque sin otro instrumento físico que una arquitectura y una geometría, actúa directamente sobre los individuos; da al espíritu poder sobre el espíritu.”[3]

Así mismo, afirma que garantiza su economía, su eficacia y su funcionamiento, asintiendo regresar a la dinámica social de gobernante-gobernado, siendo ésta un arma siniestra para estados que realmente quieren conseguir beneficios para sus habitantes, como los que se están dando en Latinoamérica.

Ahora bien, es necesario decir que de alguna manera los medios de comunicación ejercen esa función de Panóptico[4], aunque no dan la sensación de ser estructuras cerradas, es esa misma postura la que les permite estudiar sin ser estudiados, ver sin ser vistos, juzgar sin ser juzgados y, lo más significativo, gobernar sin ser gobernados.

Los medios de comunicación en el mundo moderno, tienen tanto poder que son capaces de mantener un gobierno determinado o derrocarlo, manejando de manera masiva a los que en la actual democracia, casi mundial, tienen el “derecho y deber” de elegir a los mandatarios, y al ser un panóptico posee cualidades inimaginables para imprimir la fuerza y la tan nombrada disciplina de foucault, en el pueblo votante.

“Este espacio cerrado, recortado, vigilado, en todos sus puntos, en el que los individuos están insertos en un lugar fijo, en el que los menores movimientos se hallan controlados, en el que todos los acontecimientos están registrados, en el que un trabajo ininterrumpido de escritura une el centro y la periferia, en el que el
poder se ejerce por entero, de acuerdo con una figura jerárquica continua, en el que cada individuo está constantemente localizado, examinado y distribuido…”[5]

Entonces con esto, el ejercicio del poder queda más que ratificado por medio del panóptico, es decir de los medios de comunicación, pero tengamos en cuanta que el poder visible siempre estará en peligro, en riesgo de revolución, por eso quizá, los massmedia tienen ventajas infinitas al estar situados en la torre del panóptico, eso garantiza que el poder siempre estará presente sin que para el pueblo signifique un problema, esa es la verdadera superioridad, crear en el pueblo, siempre dominado, una sensación de conciencia del poder, sin tener que estar bajo su opresión directa.

“…en suma, que los detenidos se hallen insertos en una situación de poder de la que ellos mismos son los portadores. Para esto, es a la vez demasiado y demasiado poco que el preso esté sin cesar observado por un vigilante: demasiado poco, porque lo esencial es que se sepa vigilado; demasiado, porque no tiene necesidad de serlo efectivamente…”[6]

A manera de conclusión, podríamos decir que en Latinoamérica, al igual que en el resto del mundo, los medios son un instrumento de manejo, de venta, que al igual que el panoptismo pretenden generar disciplina, y esta disciplina ha de verse reflejada en la creación de una cultura política generalizada, por medio del voto, para que el ejercicio del poder sea llevado a cabo y además, esté absolutamente garantizado.

Así mismo, y sin entrar en idealismos insignificantes, podríamos plantear que si los medios de comunicación poseen el sitio perfecto de la torre del panóptico, como lo hemos tratado a lo largo de este ensayo, han estado generando en nuestra América Latina un cambio drástico en cuanto a la concepción de poder, llevándolo por senderos sociales importantes que se habían aquietado desde hace más de veinte años, senderos comunes que se recuperan poco a poco, clamando desde lo más alto un convencimiento de que en estas tierras Latinoamericanas aún hay algo que se puede hacer.

BIBLIOGRAFÍA

FOUCAULT, Michelle. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. pp.220.
Foucault y la investigación educativa. Morata, España. 1990
POSNER, George. Análisis de currículo. Segunda edición. MC Graw Hill. Interamericana, S.A. Santa fe de bogota, Colombia, 1998.
DOUGLAS & FRÁN. M. FOUCAULT. Aproximación a claves de su pensamiento.
[1] Posner, George. Análisis de currículo. Segunda edición. MC Graw Hill. Interamericana, S.A. Santa fe de bogota, Colombia, 1998.
[2] Foucault y la investigación educativa. Morata, España. 1990
[3] M, Foucault. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. pág.130.
[4] El Panóptico de Bentham es la figura arquitectónica de esta composición. Conocido es su principio: en la periferia, una construcción en forma de anillo; en el centro, una torre, ésta, con anchas ventanas que se abren en la cara interior del anillo. La construcción periférica está dividida en celdas, cada una de las cuales atraviesa toda la anchura de la construcción. Tienen dos ventanas, una que da al interior, correspondiente a las ventanas de la torre, y la otra, que da al exterior, permite que la luz atraviese la celda de una parte a otra.
[5] M, Foucault. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. pág. 125.
[6] M, Foucault. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. pág. 205.

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